viernes, 2 de febrero de 2018




Como se acerca el día de los enamorados, aquí tienes una serie de poemas para que celebres dicho día.


Es tu boca de rubíes
purpúrea granada abierta
que en el estío convida
a apagar la sed con ella.

(Bécquer)


Hoy la tierra y los cielos me sonríen,
hoy llega hasta el fondo de mi alma el sol,
hoy la he visto…, la he visto y me ha mirado…
¡hoy creo en Dios!

(Bécquer)


Sabe si alguna vez tus labios rojos
quema invisible atmósfera abrasada,
que el alma que hablar puede con los ojos
también puede besar con la mirada.

(Bécquer)


¿Qué es poesía?, dices, mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul.
¡Qué es poesía...! ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía... ¡eres tú!

(Bécquer)


Por una mirada, un mundo;
por una sonrisa, un cielo;
por un beso... ¡yo no sé
qué te diera por un beso!

(Bécquer)


Despierta, tiemblo al mirarte,
dormida, me atrevo a verte;
por eso, alma de mi alma,
yo velo mientras tú duermes.

(Bécquer)


Sólo sé que nos volvimos
los dos a un tiempo
y nuestros ojos se hallaron
y sonó un beso.

(Bécquer)



Podrá nublarse el sol eternamente;
podrá secarse en un instante el mar:
podrá romperse el eje de la tierra
como un débil cristal.
¡Todo sucederá! Podrá la muerte
cubrirme con su fúnebre crespón,
pero jamás en mí podrá apagarse
la llama de tu amor.

(Bécquer)


Tu aliento es el aliento de las flores,
tu voz es de los cisnes la armonía;
es tu mirada el esplendor del día
y el color de la rosa es tu color.
Tú prestas nueva vida y esperanza
a un corazón para el amor ya muerto,
tú creces de mi vida en el desierto
como crece en un páramo la flor.

(Bécquer)


Apenas te veo así un instante,
me quedo sin voz.
Se me traba la lengua.
Un fuego penetrante fluye en seguida
por debajo de mi piel. No ven nada mis ojos
y empiezan a zumbarme mis oídos.
Me cae a raudales el sudor. Tiembla
mi cuerpo entero. Me vuelvo
más verde que la hierba. Quedo desfallecida
y es todo mi aspecto el de una muerta…

(Safo de Lesbos)


Sentí tu mano en la mía,
tu mano de compañera,
tu voz de niña en mi oído
como una campana nueva,
como una campana virgen
de un alba de primavera.

(Antonio Machado)


En el balcón, un instante
nos quedamos los dos solos.
desde la dulce mañana
de aquel día, éramos novios.

(Juan Ramón Jiménez)


Le dije que iba a besarla;
bajó, serena, los ojos
y me ofreció sus mejillas,
como quien pierde un tesoro.

(Juan Ramón Jiménez)
No se atrevía a mirarme;
le dije que éramos novios,
... y las lágrimas rodaron
de sus ojos melancólicos.

(Juan Ramón Jiménez)


Como entonces nos queríamos
nuestros sueños se cruzaron:
yo me encontré sus mejillas
y ella se encontró mis labios.

La sombra nos envolvía
y nadie quiso mirarnos;
y sin turbar el silencio,
dulcemente nos besamos.

(Juan Ramón Jiménez)


¿Soledad, y está el pájaro en el árbol,
soledad, y está el agua en las orillas,
soledad, y está el viento con la nube,
soledad, y está el mundo con nosotros,
soledad, y estás tú conmigo solos?

(Juan Ramón Jiménez)


Para mi corazón basta tu pecho, 
para tu libertad bastan mis alas. 
Desde mi boca llegará hasta el cielo 
lo que estaba dormido sobre tu alma.

(Pablo Neruda)


If I stay with you, if I’m choosing wrong,
I don´t care at all.
If I’m losing now, but I’m winning late,
that’s all I want.

(Cecilia Krull)


Moi je n'étais rien 
Et voilà qu'aujourd'hui 
Je suis le gardien 
Du sommeil de ses nuits.
Je l'aime à mourir. 
Vous pouvez détruire 
Tout ce qu'il vous plaira; 
Elle n'a qu'à ouvrir 
L'espace de ses bras 
Pour tout reconstruire, 
Pour tout reconstruire. 
Je l'aime à mourir.

(Francis Cabrel) 

You fill up my senses
Like a night in the forest,
Like the mountains in springtime,
Like a walk in the rain,
Like a storm in the desert,
Like a sleepy blue ocean.
You fill up my senses,
Come fill me again.

(John Denver)


Come let me love you,
Let me give my life to you,
Let me drown in your laughter,
Let me die in your arms,
Let me lay down beside you,
Let me always be with you.
Come let me love you,
Come love me again.

(John Denver)


Benditas las palabras con que canto
el nombre de mi amada; y mi tormento,
mis ansias, mis suspiros y mi llanto.

(Petrarca)


Si me quieres, quiéreme entera,
no por zonas de luz o sombra…
Si me quieres, quiéreme negra
y blanca. Y gris, y verde, y rubia,
y morena…
Quiéreme día,
quiéreme noche.

¡Y madrugada en la ventana abierta!...

Si me quieres, no me recortes:
¡Quiéreme toda… O no me quieras!

(Dulce María Loynaz)


Siempre en pos de mi amor voy por la tierra
y creyendo encontrarle en las alturas,
con el naciente sol trepo a la sierra,
con la noche desciendo a las llanuras.

(Carolina Coronado)


Tómame ahora que aún es temprano
y que llevo dalias nuevas en la mano.

Tómame ahora que aún es sombría
esta taciturna cabellera mía.

Ahora, que tengo la carne olorosa
y los ojos limpios y la flor de rosa.

Ahora, que calza mi planta ligera
sandalia viva de la primavera.

(Juana de Ibarbourou)


Si en el viento te llaman esta noche, viajero,
si estremece las ramas un dulce suspirar,
si te oprime los dedos una mano pequeña
que te toma y te deja, que te logra y se va,

si no ves esa mano, ni la boca que besa,
si es el aire quien teje la ilusión de llamar,
¡oh! viajero, que tienes como el cielo los ojos,
en el viento fundida, ¿me reconocerás?

(Alfonsina Storni)


Si a media noche sintieres
en tu cara un aire frío
no te muestres enojada,
que son los suspiros míos.

(Eulogio Florentino Sanz)


Tú desde lejos me miras…
Yo desde lejos te adoro…
¿Por qué estamos, bien mío, tan lejos
el uno del otro?

(Eulogio Florentino Sanz)


Si al mecer las azules campanillas
de tu balcón
crees que suspirando pasa el viento
murmurador,
sabe que oculto entre las verdes hojas
suspiro yo.

(Eulogio Florentino Sanz)


Qué alegría, vivir
sintiéndose vivido.
Rendirse
a la gran certidumbre, oscuramente,
de que otro ser, fuera de mí, muy lejos,
me está viviendo.

(Pedro Salinas)


Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

(Neruda)


Dicen que se sabe si un amor es verdadero,
Cuando duele tanto como dientes en el alma.
Dicen que lo nuestro es tan solo pasajero,
Pero qué sabe la gente lo que siento cuando callan.

(Malú)


Intentaba ir a alguna parte. Pero no hacía más que verme arrastrado de vuelta aquí. No podía dejar de andar, no podía dejar de pensar sobre la primera vez que te vi, y cómo después de eso no podía olvidarte. Quería hacerlo, pero no podía.

(Cassandra Clare)


Si me faltaras no voy a morirme;
si he de morir quiero que sea contigo.
Mi soledad se siente acompañada,
por eso a veces sé que necesito
tu mano,
tu mano,
eternamente tu mano.

(Pablo Milanés)